Todo está listo en el Complejo de lanzamiento 40 de Cabo Cañaveral para el lanzamiento del telescopio espacial Euclid de la Agencia Espacial Europea (ESA). Está previsto para las 17:11, hora peninsular española (UTC +2), del 1 de julio a bordo de un Falcon 9 de SpaceX y se podrá seguir a través de Internet desde unos diez minutos antes. Si hay que posponer en lanzamiento hay otra oportunidad el domingo 2.

Euclid tenía que haber sido lanzado por un Soyuz ST desde el espaciopuerto de Kourou, pero la invasión rusa de Ucrania lo hizo imposible.

Su destino es el punto de Lagrange L2 del sistema Sol-Tierra, así que será vecino del telescopio espacial James Webb. Desde allí observará un tercio del cielo para catalogar la distancia de 1.500 millones de galaxias situadas hasta una distancia de 10.000 años luz de nosotros. Los otros dos tercios no son de interés porque en ellos predominan las estrellas de Vía Láctea y materia interestelar, o polvo difuso en el sistema solar, la denominada luz zodiacal, objetos que para Euclid no son relevantes.

El objetivo de Euclid durante los seis años que se prevé que dure su misión es cartografiar la estructura del universo a gran escala y ayudarnos a comprender la materia y energía oscuras. Para ello creará el mapa 3D más exacto y más grande del universo, que revelará cómo se ha expandido el universo y cómo ha evolucionado la estructura a gran escala durante su historia. Y partir de esto podremos aprender más acerca del papel de la gravedad y la naturaleza de la energía y materia oscuras.

Esto entronca con dos temas básicos de la estrategia Visión Cósmica de la ESA 2015–2025: cuáles son las leyes físicas fundamentales del universo y cómo se originó y de qué está hecho.

Para ello monta dos instrumentos:uUna cámara de longitud de onda visible (VIS) y un espectrómetro y fotómetro de infrarrojo cercano (NISP, por sus siglas en inglés). La NASA contribuye a la misión con los detectores del infrarrojo cercano de NISP. VIS medirá la forma de las galaxias que observe Euclid. NISP el brillo y la intensidad de su luz; al medir su corrimiento al rojo determinará la distancia a la que están. Les da de comer un telescopio de 1,2 metros de diámetro.

Tras su lanzamiento Euclid necesitará cuatro semanas para llegar a su destino, aunque de camino se irá enfriando –al estilo del Webb tiene un lado caliente y un lado frío– de tal forma que al llegar a L2 ya llevará un par de semanas a su temperatura de trabajo. VIS funciona a -120 °C y NISP a -180 °C.

Una vez allí habrá un par de meses de pruebas de los sistemas e instrumentos de a bordo antes de que Euclid empiece a «acer la cencia».

Habrá nueve Centros de Datos Científicos repartidos por los países del Consorcio Euclid que se encargarán de procesar los más de 10 petabytes de imágenes de entrada que producirá el telescopio para ponerlos a disposición de la comunidad científica.

La misión estáen Twitter como @ESA_Euclid.

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